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lunes, 15 de julio de 2013

Detrás del óleo

Todos hemos escuchado al menos una vez acerca de cosas hechizadas o malditas, objetos aparentemente inofensivos y hasta cierto punto bellos y codiciables que esconden historias terribles u horrendas, que nos hace preguntarnos si alguna pertenencia que ha caído en nuestras manos oculta algún significado oscuro.
Es raro pensar que el mal pueda tocar cosas tan subestimadas como  lo son las pinturas o  retratos antiguos que han sido dejados de lado por sus dueños y no se les da el valor debido, puesto que ya mohosos y empolvados son los bienes que ya ni siquiera se toman por pertenencias. 
Pero es posible que por el mismo hecho de que ya han pasado a segundo plano, sean el escondrijo perfecto para una maldición o posesión de espíritus "chocarreros"; de ahí viene el hecho de que al ser desechados terminen cayendo en manos de personas que al ignorar su poder maléfico  acaban siendo victimas de diversas tragedias y males que mayormente los acarrea a la locura e incluso al suicidio.
Claro que al comprar objetos de segunda mano o recogerlos de algún lugar donde han sido abandonados puede que estos simplemente carezcan de valor y no estén necesariamente hechizados.
Una colección muy sonada, y que se ha denominado como la más embrujada, es la de "Los niños llorones".


Su fama se ve provocada por el hecho de que, según la leyenda, el autor hizo un pacto con el demonio, para que su obra por fin fuera reconocida.
He allí el hecho que causo polémica en todo su país, pues el que antes se creyera un pintor mediocre, se convirtió casi de la noche a la mañana en toda una celebridad, vendiendo miles y millones de copias de la ya mencionada colección.
Sin embargo, como todo se acaba tarde o temprano, el encanto de estas pinturas pronto se transformó en maldición, puesto que se empezaron a producir incendios en los hogares donde estas pinturas eran colgadas.
Desde mi punto de vista, muchos de estos incendios posiblemente fueron coincidencias, a los cuales se les daba de origen la espeluznante colección; sin embargo, como todo esto empezó desde la Segunda Guerra Mundial, sigue siendo una muy popular leyenda urbana, ya que los cuadros originales siguen desaparecidos al igual que su creador.
Al parecer el pintor desapareció poco después de que las tragedias sucedieran, o tal vez huyo de su país y se le perdió la pista.
Los cuadros retratan, como lo dice el nombre, a unos niños llorando, demostrando a través de sus conmovedoras lágrimas, la cruel realidad de la sociedad durante la guerra. Se sabe también que los niños pintados eran huérfanos, y que poco después de que se acabaran de realizar los cuadros, el orfanato ardió en llamas; he ahí el supuesto origen de la maldición, pues sólo las pinturas se salvaron, según se sabe.

Muchas veces las pinturas que más tarde se denominan embrujadas, no contienen imágenes perturbadoras o terroríficas, algunas pueden parecer bellezas humanas creadas por genios, otras paisajes remotos e inalcanzables. 
Pero lo que tienen en común son los verdaderos cambios que surgen en sus poseedores, los cuales pueden variar desde el deterioro a nivel físico y emocional, hasta la pérdida total de la cordura.
Se cree que el origen de la maldad de estos objetos es algún pacto diabólico o quizás una tragedia que condena a la pintura a buscar constantemente dueño, para acabar con su vida y posiblemente dañar a quienes vivan a su alrededor (eso es lo que me da mas miedo...)
No se sabe precisamente, que ocurre con los creadores de las obras, aunque se cree que terminan igual que sus pinturas, odiados, sin hogar y arrumbados en alguna parte del basurero.

En fin, sólo resta pensar que posiblemente en algún punto de nuestras vidas nos podemos topar con algún óleo fascinante y en cierto grado encantador, que termine dejándonos en el mejor de los casos atados a una camisa de fuerza.
Aunque creo que después de todo, lo que realmente interesa no es en lo que se convirtió dicha obra sino cómo fue que terminó así. Porque cuando se sabe la historia que hay detrás de su terrorífico encanto, es cuando se le aprecia aun más...

miércoles, 3 de julio de 2013

Arte y diseño editorial: los libros de Robin Schone

Mi interés por el tema de las cubiertas data de hace tiempo; soy una persona que se deja influir por la portada de un libro (si bien no es lo que más peso tiene a la hora de decidirme a comprarlo), creo que el trabajo de edición y la obra literaria tienen una relación recíproca. Me parece que una historia que valga la pena, merece una vestimenta adecuada que la acompañe.
Hoy quiero hablarles sobre algunas de las portadas que adornan las novelas de Robin Schone, una autora que escribe ficción histórica, cuyas narraciones nos hablan de romance con evocadoras cargas de erotismo. Las portadas seleccionadas corresponden al trabajo realizado por Raquel Cané (diseñadora e ilustradora) para la editorial Manderley.

El tutor




Sinopsis en la contraportada: Elizabeth Peter es la honorable esposa de un aspirante a primer ministro del gobierno británico. Aunque en sociedad tiene que desempeñar el papel de la perfecta esposa, en su casa su marido se muestra desdeñoso cuando no indiferente con ella. A Elizabeth cada vez se le hace más penoso que su esposo la mantenga alejada de su corazón y de su lecho, y está obsesionada con la idea de volver a seducirlo, de hacer que olvide a sus numerosas amantes aprendiendo las mismas artes que ellas. Para conseguirlo recurre a Ramiel Devington, el hijo bastardo de una noble inglesa y un jeque árabe. Repudiado por la sociedad británica, acepta el reto que le propone la dama, pues intuye que bajo su fría apariencia, Elizabeth esconde un espíritu libre y apasionado que, aunque prisionero de los convencionalismos, ansía escapar y disfrutar de todo lo que la vida le puede ofrecer.




La pintura es creación de Sir Frank Dicksee (1853-1928) un pintor e ilustrador británico de la época victoriana. La obra se conoce como Leila (también llamada Pasión) y fue creada en 1892. Este artista es conocido por emplear temas literarios, alegóricos y bíblicos en sus composiciones y por vestir a sus personajes con suntuosos trajes.


El amante




Sinopsis en la contraportada: A los 36 años, Anne Aimes es una solterona cuyo único atractivo reside en su enorme riqueza. Pero tras su poco atractiva apariencia se esconde una mujer apasionada que desea sentir sobre su piel las más ardientes caricias masculinas. Michel des Anges es el seductor del momento: todos alaban encarecidamente su capacidad para complacer a sus amantes. Y todo lo que le va a costar a Anne son diez mil libras.
Traspasado por la tragedia e impulsado por sus ansias de venganza, Michael busca olvidarse de sí mismo satisfaciendo a una mujer que lo único que le pide es que le dé placer, una mujer que ni siquiera sospecha cuáles son sus más íntimas necesidades o los verdaderos motivos por los que ha aceptado su propuesta. Incapaz de resistir la marea de un deseo cada vez más ardiente, Michael enredará a Anne en una sórdida telaraña en la que el precio del placer será la vida misma...


Jean Auguste Dominique Ingres (1780-1867) es el pintor francés que creó La Grande Odalisque en 1814. La pintura es considerada orientalista, con elementos destacados como los accesorios (turbante, abanico, pipa), la textura y colores de las telas, la postura y el rostro de la mujer. Actualmente puede ser observada en el Museo del Louvre.

La mujer de Gabriel



Sinopsis en la contraportada: La noche de la reinauguración de la Casa de Gabriel, uno de los más famosos establecimientos nocturnos de Londres dedicados al sexo, destruido por un incendio reciente, Victoria Childers subasta su virginidad ante los asombrados clientes. Gabriel, el dueño del local, ofrece dos mil libras por ella, convencido de que ha sido enviada por un antiguo enemigo para matarle. Sin embargo, Victoria no es una asesina, sino una antigua institutriz abocada por la necesidad a tomar una decisión tan drástica para sobrevivir no sólo a la pobreza sino también a su propia soledad. Gabriel, apodado el ángel intocable, frío, implacable y, aparentemente, carente de deseos a causa de una experiencia traumática que parece revivir incesantemente, busca, incansable, al hombre que destruyó todos los sentimientos hermosos que alguna vez llegó a poseer.



La obra llamada Danae and the shower gold (también encontrada como Golden Rain) fue pintada por el académico francés León Francois Comerre (1850-1916), reconocido por sus pinturas de mujeres hermosas, que al igual que Dominique Ingres tienen influencias orientalistas.


Amantes del escándalo



Sinopsis en la contraportada: Casada a los quince y viuda a los cuarenta y nueve, la pueblerina Frances Hart sólo ha conocido los deberes de una esposa y madre, y nunca las alegrías de una mujer. Decidida a ampliar sus horizontes, se atreve a irse sola a explorar Londres en toda su sensual gloria…
Un exitoso abogado y ahora viudo londinense, James Whitcox, sabe qué es el deber pero nunca ha conocido la pasión. Se une a una exclusiva sociedad que se dedica a discutir las relaciones sexuales –pero hablar de los placeres de la carne es algo distinto de experimentarlo–. Entonces Frances Hart, accidentalmente, entra en una de sus reuniones y aporta sus ideas al Club de los Hombres y las Mujeres sobre las necesidades que tiene una mujer, lo cual hace que James ponga en práctica sus teorías…



Herbert James Draper (1863-1920) también fue un pintor de la época victoriana, que empleó los temas de la mitología griega para sus producciones. El cuadro recibe el nombre de Lamia, lo que nos habla de una gran tradición mitológica y folclórica; según el mito griego, Lamia era una reina humana y amante de Zeus, por lo cual Hera asesinó a sus hijos y la convirtió en un monstruo (cuerpo de serpiente, pechos y cabeza de mujer) que envidiaba a las otras madres, llegando incluso a devorar a sus hijos. En el folclore se comenta que las lamias (seres mitológicos con los que se asusta a los niños) están basados en esta reina, y son un antecedente de la figura vampírica.


Llanto de pasión



Sinopsis en la contraportada: Rose Clarring, que lleva doce años casada con un hombre que no la desea, se muere de soledad. Busca la ayuda de Jack Loudon, un abogado de renombre, para desafiar al Parlamento Inglés y obtener el divorcio. Cínico y atormentado por su propia tragedia personal, Jack tan solo aceptará el caso si Rose puede demostrarle que existe una pasión que puede sustituir los votos matrimoniales.
Y así, encuentro tras encuentro, caricia a caricia, los dos se embarcan en un viaje de descubrimiento que les conduce a intimidades que ninguno de los dos podía haber imaginado: sexo que no conoce el pecado; amor sin límites; un vínculo carnal que cura el dolor y la culpa. Juntos, Rose y Jack explorarán el placer definitivo, pero ¿qué deberán sacrificar para reclamar la pasión que tan desesperadamente desean?


El nombre de la pintura es Biblis y corresponde a William Adolphe Bouguereau (1825-1905) un pintor francés académico de temáticas idealizadas (algunas modestamente eróticas). Se dice que es un “pintor por un gusto tonal cercano al decadentismo y la melancolía”. En la mitología griega Byblis se enamora de su hermano gemelo, Caunus. Cuando él se entera de los sentimientos de su hermana decide marcharse, pero Byblis decidida a hacer que la ame lo persigue por el mundo, hasta que finalmente muere a causa del dolor y el agotamiento; debido a las lágrimas que ella derramó se convierte en una fuente.

Y así llegamos al final. Por cierto, mi novela favorita de Robin Schone es Llanto de Pasión, y curiosamente la pintura que más me gusta de las cinco es la de Biblis.
Espero que les haya parecido interesante, y que se den la oportunidad de leer a esta autora. Desde aquí mando las gracias y una felicitación a la escritora y al equipo de diseño responsable de las cubiertas.

Páginas consultadas
*Wikipedia

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